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En Calpe existe constancia de asentamientos humanos desde tiempos remotos, desde la Edad de Bronce. Desde entonces, son muchos los episodios históricos para este municipio que se han venido sucediendo, todo ello hasta nuestros días, hasta el momento en el que la historia ha convertido Calpe en una referencia turística internacional. Los íberos son los primeros asentamientos reconocidos en esta zona, estos extendían sus zonas residenciales por los cerros, las zonas elevadas y el Peñón de Ifach, donde se han encontrado restos. Tosal de las Salinas es también otro asentamiento importante de esta época.
Luego, durante la época romana y al igual que ocurría en numerosos lugares del Mediterráneo, Calpe se convirtió en un importante centro pesquero, centro del atún, donde se forjaba el garum, la salsa que se extrae del atún y que era un auténtico manjar para los romanos, para esta civilización.
Con los árabes llegaron las primeras construcciones, como el Castillo de Calpe, después los cristianos, tras la Reconquista de Denia, continuaron con la repoblación de la zona, con la evangelización de los habitantes y expulsión de los musulmanes. Después, en el Siglo XIII, se construyó la localidad de Ifach, a la ladera del penín, si bien este poblado fue destruido en el Siglo XIV, y ahí es donde nace lo que conocemos hoy en día como Calpe, ya que tras la destrucción del Peñón, sus habitantes corrieron a protegerse en Calpe, y levantaron la ciudad.
Con la ciudad creciendo, sus murallas sirvieron de defensa, pero no impidieron episodios de saqueos puntuales, como el de los piratas berberiscos en el Siglo XVII. Un siglo más tarde, se construyó otra nueva muralla.
En el Siglo XIX y XX se produce el crecimiento definitivo de la ciudad, una ciudad que nace con una economía basada en la pesca, en las salinas, una situación que dio vida al pueblo y le hizo crecer, en 1935 se inaugura el Parador de Ifach, y la ciudad continúa un proceso de cambio hasta que a mediados de los años 50 son muchos los que se fijan en la belleza de este lugar y comienzan a construir villas y chalets, hoteles, y poco a poco Calpe va cambiando su fisionomía como pueblo, con grandes construcciones, y con el turismo que poco a poco va cogiendo fuerza como motor económico.
En los últimos 20 o 30 años, la evolución ha continuado y Calpe es a día de hoy uno de los destinos más prósperos de la Costa Blanca Alicantina. |